Ella... le buscaba entre el gentío. Le perseguía donde quiera que fuera, cada día quería saber más de él. Puede que fuera una actitud un tanto infantil pero ella sabía que no le había llegado la hora de madurar. Y se pasaba las horas escribiendo su nombre en los apuntes. Le perseguía, le escrutaba con la mirada y caminaba sobre sus pasos.
Hasta que él se percató de su presencia y ella decidió preguntar por él .
Y ahora... Ahora ya lo ha encontrado. Se pierde en su mirada y se encuentra en sus labios.
Él es su diario y ella un alma errante. Ella madura poco a poco y adora su sonrisa. Sus miedos se desvanecen entre latido y latido de su corazón. Ella teme al olvido. Él es el cigarro recién encendido y ella tan sólo las colillas.
Y ella tiene la certeza de haber encontrado su media naranja. Al fin.
Hasta que él se percató de su presencia y ella decidió preguntar por él .
Y ahora... Ahora ya lo ha encontrado. Se pierde en su mirada y se encuentra en sus labios.
Él es su diario y ella un alma errante. Ella madura poco a poco y adora su sonrisa. Sus miedos se desvanecen entre latido y latido de su corazón. Ella teme al olvido. Él es el cigarro recién encendido y ella tan sólo las colillas.
Y ella tiene la certeza de haber encontrado su media naranja. Al fin.
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