Hacía tiempo que no hablábamos.
Eso dolía. Mucho.
Tampoco yo era capaz de dirigirle la palabra. No tenía el suficiente valor como para abrir el cajón donde se encontraba, polvorienta, nuestra amistad. Una amistad con banda sonora, eso si, pero que al parecer nunca llegó a calar suficientemente hondo en su interior.
No me atrevía a arriesgar, por miedo a perder, por que el resultado no mereciera la pena.
De todos esos recuerdos... ¿Qué queda ahora? Un triste "¿Qué tal te va?" intentando llenar un vacío que no se llena por mucho que lo intente.
Prefería no dar ningún paso, ninguna señal de lo amargamente vacía que me sentía sin ella a mi lado.
Esperaba a que ella se diera cuenta de que yo era una persona por la que valía hacer un sacrificio.
Y aquí estoy.
Esperando.
Eso dolía. Mucho.
Tampoco yo era capaz de dirigirle la palabra. No tenía el suficiente valor como para abrir el cajón donde se encontraba, polvorienta, nuestra amistad. Una amistad con banda sonora, eso si, pero que al parecer nunca llegó a calar suficientemente hondo en su interior.
No me atrevía a arriesgar, por miedo a perder, por que el resultado no mereciera la pena.
De todos esos recuerdos... ¿Qué queda ahora? Un triste "¿Qué tal te va?" intentando llenar un vacío que no se llena por mucho que lo intente.
Prefería no dar ningún paso, ninguna señal de lo amargamente vacía que me sentía sin ella a mi lado.
Esperaba a que ella se diera cuenta de que yo era una persona por la que valía hacer un sacrificio.
Y aquí estoy.
Esperando.
Bueno, lo que tenga que ser será....no te preocupes...
ResponEliminaPor cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita
Vaya. Nunca jamás vale de consuelo, pero... a todos nos ha pasado.
ResponEliminaSé tú quien haga un último sacrificio y a ver qué pasa.